viernes, noviembre 11, 2005

Dos cuentos cortos













Un momento de paz


Cerró los ojos con cierta dificultad, estaba tenso.
Acompasó su respiración y los musculos descansaron.
La roca donde se sentó, se adaptaba maravillosamente
a su cuerpo, estaba agradablemente tibia. La brisa
helada lo alegró y se vió sonreir.
A sus oidos comenzó a llegar el ruido del mar; subía,
bajaba, subía, bajaba, igual que su respiración.
Sintió un aroma humedo, verde. Estaba en paz, contento,
respiro profundo y en ese momento, su cuerpo se
bamboleó con la detención del metro. Se paró, y
mientras caminaba hacia la puerta, penso con satisfacción
que las clases de relajación estaban dando buen resultado.






SUEÑO QUE MUERO


Quería que al morir la pusieran de lado en el cajón.
Siempre dormía recogida y así imaginaba encontrarse
cuando llegara el final.
Lo comentó a su marido y el se puso a reír, "cuando
te mueras te va a importar un bledo lo que pase
contigo".
Estiro las piernas y con molestia se puso boca arriba.
En la oscuridad comenzó a sentir el ruido de la
ciudad; un bramido sordo de humo y fierros batallando,
en su corazón, en su alma, en su miedo.
Dobló las piernas, se protegió más que antes y de a poco,
de lado, se durmió.

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